En Europa se consumen más de 2.000 millones de litros de helado al año, según la Asociación Española de Fabricantes de Helados, lo que se traduce en 6,5 litros de media por cada ciudadano. Esta refrescante tentación adquiere cada vez más adeptos, llevando a los grandes maestros de todo el mundo a hacer un helado de alta cocina con los que sorprender a los comensales.

Los sabores clásicos de nata, chocolate, fresa o limón ceden su espacio a creaciones realmente sugerentes y el helado incorpora toques salados y amplía su presencia en la alta cocina, saltando de los postres a los entrantes y platos principales.

Y es que, hace mucho que los helados dejaron de ser sólo un postre y se han incorporado a los platos tanto en texturas cremosas como de sorbetes.

Helado de alta cocina Heladín

 

Un nuevo concepto sobre los helados se está extendiendo en el sector gastronómico. La heladería también es cocina, cada vez más innovadora, con el aliciente de que en ella se trabaja a distintas temperaturas. La elaboración artesana de los helados se realiza con el mismo mimo que todo gran chef pone en la creación de cualquiera de sus platos. Esta innovación para obtener nuevos sabores y texturas no consiste en transformar un plato en helado, sino en interpretar los sabores de la cocina sobre cero en bajo cero y huir presentaciones tradicionales.

Es tal la evolución y la creatividad que se está alcanzando en el sector de los helados que ya se puede consumir nuevos sabores tanto dulces como salados; por ejemplo el de aceite de oliva, de vinagre, de especias como la cúrcuma, higos, regaliz, flores como el azahar, bebidas como el mojito o productos tan intensos como el queso de cabra o el wasabi.

Y es que prácticamente cualquier sabor se puede plasmar en helado ¿Nos sugieres alguno?